POSDATAS INESPERADAS
Algún que otro mes después:
Decía un reputado director de cine de cuyo nombre no me acuerdo, que una buena historia no está exenta de incongruencias e inesperados giros de guion. Pues bien, este modesto diario no va a ser menos. Cuando parecía que todo estaba decidido, ciertas urgencias de una vida paralela me han obligado a postergarlo todo. De nuevo releo páginas y escucho músicas. Descubro que tomar distancia ha ido bien. Retoco algos, aspiro fuerte. Ahora sí, adelante con todo.
Apago el ordenador. Hora en punto. El noticiario radiofónico sigue soltando miedos y fatalidades. Suena el teléfono. Al otro lado me ofrecen un bolo para ir no sé dónde. Respondo que perfecto, allí estaré.
Cae la noche, tortilla y jamón. El “Africa” de Raynald Colom suena de fondo. Pastilla y riego dos plantas. Me estiro y miro al cielo. Cierro los ojos y sueño con algo. Seguir viviendo hasta que el cuerpo aguante.
“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más. Entonces ¿para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar”
(Eduardo Galeano)

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