miércoles, 13 de mayo de 2026

MANIFIESTO FANZINOSO DE UNA GRABACION DILETANTE CAP.8

 DESTRABADOS DE UNA CONSUMADA INCONSCIENCIA


 Viernes de mercado y sábado de vermut:

A primera hora de la mañana me han extraído sangre con inmejorable maestría. La enfermera me ha confesado que tengo buenas venas. Está bien tener algo bueno. Ahora es mediodía. Cierro las páginas de “Catalunya Flamenca”. Aceitunas con hueso y cortadas, sorbos a un brebaje frío. Conecto el ordenador y me enciendo un pitillo con el zippo que me regaló el bueno de Joan el otro día. Prosigo con el tecleo de las frases encadenadas dispuesto a encauzar los destrabados argumentales de la bitácora:

Crear todos estos artificios está siendo aleatorio en el tiempo y a menudo caótico. También me da por pensar (de vez en cuando habrá que hacerlo) que el universo funciona así. Con que ¡patapam! : Actos Caóticos Aleatorios va a ser el título del álbum que englobe las piezas sonoras. 

El presente manuscrito lo voy creando paralelamente con el paulatino proceso de las piezas musicales, generándose entre los dos procedimientos y sin pretenderlo, una especie de Manifiesto. Así germina el título para la compilación de estas páginas: Manifiesto Fanzinoso de una Grabación Diletante (yeah!). Quizás sea largo como carretera del sur que se precie, pero me resulta divertido y algo estrambótico (que ya me pone). Mientras el "66 de Paul Weller" suena por los altavoces, recibo un mensaje en el celular. Me proponen unos bolos no sé dónde, contesto que perfecto, allí estaré. 


 Jornadas de perseidas:

Hace ya un tiempo estuve unos días en Lisboa. Tras los desayunos mañaneros encendía el primer pitillo junto a la puerta del hotel. Al otro lado de la calle, un enorme grafiti artístico cubría una de las paredes contiguas al Centro Cultural Cabo Verde. Aquella liturgia matinal y los descubrimientos de todo tipo que me regaló la ciudad, supusieron también una guía inspiratoria para todas estas canciones.

En ningún caso me considero un especialista del diseño, pero me divierte*. Así que junto a otros esbozos gráficos, la fotografía de ese grafiti tiene muchos puntos para ser utilizada como portada de presentación. Sino del total del álbum, del posible sencillo premonitorio (He investigado sobre quién es el autor/a del grafiti y no he conseguido encontrar pista alguna). Conociéndome, ya digo de antemano que la portada final puede ser cualquier imagen distinta a lo mencionado. Veremos.


Alguien me comenta la posibilidad de editar el material sonoro como recordatorio en formato Cd y acompañarlo con estas páginas impresas (el vinilo se escaparía del presupuesto de esta micro-empresa). Sería un bonito recordatorio, y el obsequio a los allegados apunta a que sería su función. Lo valoraré en las próximas semanas.

Apago el ordenador y la radio, apabullado de las tragedias que emite. Y es que van pasando los siglos y parece que la mezquindad y el diabólico fanatismo (de cualquier bando y lugar) persisten en que todo se vaya al carajo.

Súbitamente, me viene a la cabeza la imagen de una de las abuelas de mi calle que se sentaban a corrillo las tardes de verano. Yo era un chaval, y los días que me veía cabizbajo por cualquier motivo me espoleaba vociferando: ¡Dale fuerte Minguito, que la vida no te la regalan! 


A reposar un tiempo.

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NOTA* La actitud del quehacer gráfico, está siendo rememorar los fanzines que se confeccionaban en ciertos círculos juveniles en la época que un servidor los habitaba eventualmente. Eran revistas gratuitas en papel, con pocos recursos y creadas de forma artesanal por aficionados (fans) a distintas artes. Quedaba relativamente poco para que fuera posible, pero disponer de un humilde ordenador o navegar por internet, todavía era un lujo de ciencia ficción para la gente de a pie. Las máquinas de escribir aún eran un artilugio analógico vigente. Así que en aquellos tiempos ya sabes o te puedes imaginar, que una imprenta resultaba ser un negocio próspero. 

Como decía, el contenido de aquellas publicaciones podía llegar a ser bien diverso. Se daba cobijo a las inquietudes de cualquiera. Música, cine, cómics, reivindicaciones e información social, cultura de ámbito local. Incluso la sátira y la transgresión también se abrían paso. 

Esa limitación de recursos a la hora de confeccionarlas y publicarlas, hacía aflorar el ingenio hacia una experimentación gráfica absoluta. Una escapatoria fantástica, “underground” y deliciosa. 

 Recuerdo que aparte de su labor cultural evidente, funcionaban como una importante herramienta de inclusión social para escabullirse de las jodidas dificultades que existían en los barrios periféricos de los que yo formaba parte. 

En cierta manera, algunos blogs y podcasts independientes de hoy en día, no dejan de ser el resultado de ese mismo concepto. Si bien no es nada nuevo, pues el término “fanzine” fue una invención de los años 40 (s XX) para diferenciarlo de las revistas profesionales (prozine).

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lunes, 4 de mayo de 2026

MANIFIESTO FANZINOSO DE UNA GRABACIÓN DILETANTE CAP.7

 TEORIAS EMPIRICAS (Mezclas)


“Si sigues todas las normas te pierdes toda la diversión”

 (Katherine Hepburn)


Vuelve a ser un día par. El "Contrabando" de Ruibal flota en el ambiente. Estoy soldando un par de conectores del cable fetiche del estudio. Pasa un rato / acabado / ¡funciona! Guardo la lupa y el resto de aparejos.  Abro el ordenador. Escribo lo que acabas de leer y continúo con las explicatorias de la grabación:

Hace ya un tiempo decidí no volver a invertir en grandes ostentaciones técnicas para las “cosillas” que hago*. Así que cuando esos recursos son limitados, echas mano de la inventiva tanto en grabación como en mezcla, obligándote a exprimir al máximo lo que tienes hasta llegar a un resultado razonablemente aceptable. Tiempo y amor por lo que haces es fundamental, el simple acaloramiento no basta. Asumo y valoro la humilde morada en el momento de ensamblar todos los elementos. ¡A mezclar!

Inmerso en la escucha de los maestros de aquí y de allá, obstinado en el menos es más y utilizando lo digital como un recurso hacia lo orgánico, es el camino. Indagar, teorizar, cuestionar, experimentar, equivocarse, enmendarlo o tomarlo como algo ventajoso, ser paciente, consciente de lo subjetivo, descubrir carencias y voltearlas para construir virtudes imperfectas, es parte de ese camino. 

Aunque parezca sencillo mezclar una canción... no lo es. Un mismo elemento o una misma manera de ensamblar ese elemento, varía según la pieza musical. Y seguramente ahí está la magia. No solo la solución es de óptima composición o ejecución instrumental (primordial), consonancia armónica, acústica, de tempo, volúmenes, ecualización, efectos o del mejor compresor del mundo mundial…. También es somática, como si cada canción tuviera vida propia. Me resulta indispensable escudriñarla para entender lo que te pide en cada momento. Dárselo, no dárselo o dejarla en paz. A veces consigues entenderte, otras no*

Las sensaciones al acoger la escucha de una pieza musical son variables y están subjetivamente vinculadas al estado de ánimo. Por otro lado, me reitero por enésima vez en que la imperfección puede llegar a tener su encanto. Llegados a este punto, debo recordarme la importancia de controlar y parar a tiempo, la insatisfacción que provoca “el hubiera podido quedar mejor” y no eternizar las mezclas hacia “el nunca es suficiente”. Un torbellino peligroso que también está presente aunque dispongas de los mejores recursos del mercado. 

Después de descartar algunas, el orden de las canciones definitivas puede llegar a ser un absoluto tema de estado con el objetivo de crear un armonioso encaje entre piezas, un fluir entre unas y otras hacia un todo sonoro-narrativo. Aunque a ratos pueda parecerme una bobada insignificante, alguno de mis otros yo, me dice que no lo es.

La prueba final suele ser una escucha dentro del coche conduciendo por parajes predilectos. Intento escuchar como si no conociera de nada al tipo que canta y ejecuta la instrumentación de las canciones. Pulsaciones animosas, pinceladas psicodélicas y otros recursos arriesgados, deambulan aquí y allá hacia un sonido algo garajero. Más cañerito de lo que esperaba.


A reposar un tiempo

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Nota 1* Parte de la evolución digital y el abaratamiento de costes, ha hecho que muchas más personas con mayor o menor diletancia, podamos acceder a crear y grabar nuestra música con unos medios técnicos mínimamente aceptables, lo cual no deja de tener su lado positivo. Queda claro, aunque no lo es todo, que diferirán de los resultados sonoros obtenidos en un gran estudio profesional. Pero eso es otra división. En mi caso, los humildes elementos de los que dispongo me sirven para las composiciones que hago. 

Por cierto, lo de las desmesuradas inteligencias artificiales aplicadas a la creación musical, tan en boga ahora y que nos lo intentan meter con calzador, es un tema que me tiene un poco reacio, desorientado y no voy a tratar aquí. 


Nota 2*. Este capítulo no pretende ser un manual detallado que desgrane los recursos técnicos necesarios para realizar mezclas sonoras de altos vuelos (ya existen estupendos y específicos libros, tutoriales y personas con gran talento desarrollando este asunto). Como en el resto del cuaderno, manifiesto de forma desenfadada ciertos pormenores de la composición y grabación hogareña de un artificioso recordatorio musical. Que esto no dé a entender que resulte fácil, pues el requerimiento de amor y respeto por lo que estás haciendo es básico. 

Lo que sí abordo en este “Teorías empíricas” es un sencillo concepto que me enseñaron varios maeses que tuve la suerte de conocer: Las diversas actitudes con las que afrontar el viaje a ninguna parte son prioritarias para encontrar el método, que mejor o peor será tu método, un hallazgo que ya tiene su valor.

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Avance del disco👈