DESTRABADOS DE UNA CONSUMADA INCONSCIENCIA
Viernes de mercado y sábado de vermut:
A primera hora de la mañana me han extraído sangre con inmejorable maestría. La enfermera me ha confesado que tengo buenas venas. Está bien tener algo bueno. Ahora es mediodía. Cierro las páginas de “Catalunya Flamenca”. Aceitunas con hueso y cortadas, sorbos a un brebaje frío. Conecto el ordenador y me enciendo un pitillo con el zippo que me regaló el bueno de Joan el otro día. Prosigo con el tecleo de las frases encadenadas dispuesto a encauzar los destrabados argumentales de la bitácora:
Crear todos estos artificios está siendo aleatorio en el tiempo y a menudo caótico. También me da por pensar (de vez en cuando habrá que hacerlo) que el universo funciona así. Con que ¡patapam! : Actos Caóticos Aleatorios va a ser el título del álbum que englobe las piezas sonoras.
El presente manuscrito lo voy creando paralelamente con el paulatino proceso de las piezas musicales, generándose entre los dos procedimientos y sin pretenderlo, una especie de Manifiesto. Así germina el posible título para la compilación de estas páginas: Manifiesto Fanzinoso de una Grabación Diletante (yeah!). Quizás sea largo como carretera del sur que se precie, pero me resulta divertido y algo estrambótico (que ya me pone). Mientras el "66 de Weller" suena por los altavoces, recibo un mensaje en el celular. Me proponen unos bolos no sé dónde, contesto que perfecto, allí estaré.
Jornadas de perseidas:
Hace ya un tiempo estuve unos días en Lisboa. Tras los desayunos mañaneros encendía el primer pitillo junto a la puerta del hotel. Al otro lado de la calle, un enorme grafiti artístico cubría una de las paredes contiguas al Centro Cultural Cabo Verde. Aquella liturgia matinal y los descubrimientos de todo tipo que me regaló la ciudad, supusieron también una guía inspiratoria para todas estas canciones.
En ningún caso me considero un especialista del diseño, pero me divierte*. Así que junto a otros esbozos gráficos, la fotografía de ese grafiti tiene muchos puntos para ser utilizada como portada de presentación. Sino del total del álbum, del posible sencillo premonitorio (He investigado sobre quién es el autor/a del grafiti y no he conseguido encontrar pista alguna). Conociéndome, ya digo de antemano que la portada final puede ser cualquier imagen distinta a lo mencionado. Veremos.
Alguien me comenta la posibilidad de editar el material sonoro como recordatorio en formato Cd y acompañarlo con estas páginas impresas (el vinilo se escaparía del presupuesto de esta micro-empresa). Sería un bonito recordatorio, y el obsequio a los allegados apunta a que sería su función. Lo valoraré en las próximas semanas.
Apago el ordenador y la radio, apabullado de las tragedias que emite. Y es que van pasando los siglos y parece que la mezquindad y el diabólico fanatismo (de cualquier bando y lugar) persiste en que todo se vaya al carajo.
Súbitamente, me viene a la cabeza la imagen de una de las abuelas de mi calle que se sentaban a corrillo las tardes de verano. Yo era un chaval, y los días que me veía cabizbajo por cualquier motivo me espoleaba vociferando: ¡Dale fuerte Minguito, que la vida no te la regalan!
A reposar un tiempo.
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NOTA* La actitud del quehacer gráfico (también sonoro) está siendo rememorar los fanzines que se confeccionaban en ciertos círculos juveniles en la época que un servidor los habitaba eventualmente. Eran revistas gratuitas en papel, con pocos recursos y creadas de forma artesanal por aficionados (fans) a distintas artes. Quedaba relativamente poco para que fuera posible, pero disponer de un humilde ordenador o navegar por internet, todavía era un lujo de ciencia ficción para la gente de a pie. Las máquinas de escribir aún eran un artilugio analógico vigente. Así que en aquellos tiempos ya sabes o te puedes imaginar, que una imprenta resultaba ser un negocio próspero.
Como decía, el contenido de aquellas publicaciones podía llegar a ser bien diverso. Se daba cobijo a las inquietudes de cualquiera. Música, cine, cómics, reivindicación, información social y/o cultura de ámbito local ( lo que ahora llaman de proximidad). Incluso la sátira y la transgresión también se abrían paso.
Esa limitación de recursos a la hora de confeccionarlas y publicarlas, hacía aflorar el ingenio hacia una experimentación gráfica absoluta. Una escapatoria fantástica, “underground” y deliciosa.
Recuerdo que aparte de su labor cultural evidente, funcionaban como una importante herramienta de inclusión social para escabullirse de las jodidas dificultades que existían en los barrios periféricos de los que yo formaba parte.
En cierta manera, algunos blogs y podcasts independientes de hoy en día, no dejan de ser el resultado de ese mismo concepto. Si bien no es nada nuevo, pues el término “fanzine” fue una invención de los años 40 (s XX) para diferenciarlo de las revistas profesionales (prozine).
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Avance del disco👈

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