TEORIAS EMPIRICAS (Mezclas)
“Si sigues todas las normas te pierdes toda la diversión”
(Katherine Hepburn)
Vuelve a ser un día par. El "Contrabando" de Ruibal flota en el ambiente. Estoy soldando un par de conectores del cable fetiche del estudio. Pasa un rato / acabado / ¡funciona! Guardo la lupa y el resto de aparejos. Abro el ordenador. Tecleo lo que acabas de leer y prosigo con las explicatorias de la grabación:
Hace ya un tiempo, decidí no volver a invertir en grandes ostentaciones técnicas para las “cosillas” que hago*. Así que cuando esos recursos son limitados, echas mano de la inventiva tanto en grabación como en mezcla, obligándote a exprimir al máximo lo que tienes hasta llegar a un resultado razonablemente aceptable. Tiempo y amor por lo que haces es fundamental, el simple acaloramiento no basta. Asumo y valoro la humilde morada en el momento de ensamblar todos los elementos. ¡A mezclar!
Inmerso en la escucha de los maestros de aquí y de allá, obstinado en el menos es más y utilizando lo digital como un recurso hacia lo orgánico, es el camino. Indagar, teorizar, cuestionar, experimentar, equivocarse, enmendarlo o tomarlo como algo ventajoso, ser paciente, consciente de lo subjetivo, descubrir carencias y voltearlas para construir virtudes imperfectas, es parte de ese camino.
Aunque parezca sencillo mezclar una canción... no lo es. Un mismo elemento o una misma manera de ensamblar ese elemento, varía según la pieza musical. Y seguramente ahí está la magia. No solo la solución es de óptima composición o ejecución instrumental (primordial), consonancia armónica, acústica, de tempo, volúmenes, ecualización, efectos o del mejor compresor del mundo mundial…. También es somática, como si cada canción tuviera vida propia. Me resulta indispensable escudriñarla para entender lo que te pide en cada momento. Dárselo, no dárselo o dejarla en paz. A veces consigues entenderte, otras no*
Las sensaciones al acoger la escucha de una pieza musical son variables y están subjetivamente vinculadas al estado de ánimo. Por otro lado, me reitero por enésima vez en que la imperfección puede llegar a tener su encanto. Llegados a este punto, debo recordarme la importancia de controlar y parar a tiempo, la insatisfacción que provoca “el hubiera podido quedar mejor” y no eternizar las mezclas hacia “el nunca es suficiente”. Un torbellino peligroso que también está presente aunque dispongas de los mejores recursos del mercado.
Después de descartar algunas, el orden de las canciones definitivas puede llegar a ser un absoluto tema de estado con el objetivo de crear un armonioso encaje entre piezas, un fluir entre unas y otras hacia un todo sonoro-narrativo. Aunque a ratos pueda parecerme una bobada insignificante, alguno de mis otros yo, me dice que no lo es.
La prueba final suele ser una escucha dentro del coche conduciendo por parajes predilectos. Intento escuchar como si no conociera de nada al tipo que canta y ejecuta la instrumentación de las canciones. Pulsaciones animosas, pinceladas psicodélicas y otros recursos arriesgados, deambulan aquí y allá hacia un sonido algo garajero. Más cañerito de lo que esperaba.
A reposar un tiempo
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Nota 1* Parte de la evolución digital y el abaratamiento de costes, ha hecho que muchas más personas con mayor o menor diletancia, podamos acceder a crear y grabar nuestra música con unos medios técnicos mínimamente aceptables, lo cual no deja de tener su lado positivo. Queda claro, aunque no lo es todo, que diferirán de los resultados sonoros obtenidos en un gran estudio profesional. Pero eso es otra división. En mi caso, los humildes elementos de los que dispongo me sirven para las composiciones que hago.
Por cierto, lo de las desmesuradas inteligencias artificiales aplicadas a la creación musical, tan en boga ahora y que nos lo intentan meter con calzador, es un tema que me tiene un poco reacio, desorientado y no voy a tratar aquí.
Nota 2*. Este capítulo, no pretende ser un manual detallado que desgrane los recursos técnicos necesarios para realizar mezclas sonoras de altos vuelos (ya existen estupendos y específicos libros, tutoriales y personas con gran talento desarrollando este asunto). Como en el resto del cuaderno, manifiesto de forma desenfadada, ciertos aspectos de lo que ha sido la composición y grabación hogareña de un artificioso recordatorio musical. Que esto no dé a entender que resulte fácil, pues el requerimiento de amor y respeto por lo que estás haciendo es básico.
Lo que sí abordo en este “Teorías empíricas”, es un sencillo concepto que me enseñaron varios maeses que tuve la suerte de conocer: Las diversas actitudes con las que afrontar el viaje a ninguna parte, son prioritarias.
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