lunes, 27 de abril de 2026

MANIFIESTO FANZINOSO DE UNA GRABACION DILETANTE CAP.6

 LETRAS, OBSESIONES Y DEMONIOS 


“Silba el viento dentro de mí. Estoy desnudo. Dueño de nada, dueño de nadie, ni siquiera dueño de mis certezas. Soy mi cara en el viento, a contraviento, y soy el viento que me golpea la cara”

                                    (Eduardo Galeano)


Los días cambian de nombre. Notas desordenadas habitan en las hojas de un cuaderno de portada azul. Imaginas, compones, escuchas. Vas retándote, leyendo, fijándote. Cientos de umbrales de paso, de golpes de silencio, de dudas de idiomas, de llegadas y salidas en la noche. Escribes tachas apuntas escribes y vuelves a tachar. Cantas fumas cantas y pruebas y borras y vuelves a probar. ¿Canto grave, canto agudo?… canto una mierda.

Al carajo lo perfecto. Me acuerdo de Tom. Me sumo a la virtud de lo imperfecto, a la primera toma, a lo incorrecto. 

Finalmente encuentro mi sitio. Las melodías vocales se desparraman con mayor o menor fortuna abordando temarios de diversa índole sobre personajes enfrascados en la tarea de vivir (ficticios o no… o quizás sí).  Ironía, amor y algo de humor después del drama, en el transcurso de mundanas historias de gente sencilla que no le importan a nadie. Quizás a mí durante un rato. Lo hago y con el tiempo me olvido. Sin más.      



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lunes, 20 de abril de 2026

MANIFIESTO FANZINOSO DE UNA GRABACION DILETANTE CAP.5

MOTIVADO ( Juan Palomo: nuevos sonidos, nuevos retos)*


Viernes de mercado:

. A partir de ese acontecimiento (léase el capítulo 4) y consciente de mi posición insignificante en el universo musical, hecho mano de los cachibaches:

Bajo sin trastes y con trastes, ukulele bajo, guitarra acústica, teclado, pedalera de efectos, un par de micros, cajón flamenco* y pequeñas percusiones. (aprendiz de todo y maestro de nada)

Me sirvo de un software de grabación acompañado de una interfaz analógica-digital. Emulaciones de amplificación, una grabadora portátil para frikear, y sí, también alguna secuencia. 

Comienzan las improvisaciones alrededor de minimalistas y obstinados ritmos de fretless bass y batería. Éstas últimas compuestas con una caja de ritmos “Zoom drum” de finales de los 90’s y un “drummer logic 2012”. 

Hace ya un tiempo que no aposento los dedos en el teclado eléctrico, así que empiezo a practicar buscando la agilidad perdida. Experimento con nuevos sonidos y por tanto se abren nuevos retos. Las guitarras eléctricas, orquestación y algunos sintetizadores, los grabo mediante protocolo midi* con un Korg Trinity de 1995. (Adquisición de un antiguo trueque con maese Pep).


Jugar, canturrear, jugar y grabar… *

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Nota 1 * Como pasa en otras facetas de la vida, existen ciertos estilos musicales en los que te sientes más a gusto. Dando fe de ello, manifiesto que indagar, descubrir y experimentar han sido y son en mi caso herramientas indispensables hacia la búsqueda de un viaje enriquecedor. Con el tiempo te conviertes en una coctelera repleta de todos esos ingredientes adquiridos.  Incluso en algún momento (dependiendo de casualidades y causalidades) se puede llegar a licuar todo para crear minimalistas ejercicios de forma y contenido.

Dicho esto, me da que las grabaciones se van a ir paseando entre diferentes escalas de ánimo a base de pizcas de souleismos y mezcolanzas varias (no vamos a inventar la rueda, pero al menos intentaremos hacer una que ruede). No pretendo ahondar mucho más en el tema de los estilos y géneros musicales y por tanto de esas influencias que te llevan a componer de tal o cual manera. Tampoco realizaré ninguna explicatoria de cómo nace una canción, evitando así meterme en terrenos pantanosos. Tan solo confesar que mi formación académico-musical es poco académica El modo de abordar las canciones consiste en vivir, imaginar, jugar, escuchar, probar, equivocarme, escuchar y volver a jugar. Puro instinto y persistencia. 


Ya por acabar y llegados a esta guisa, os recuerdo que tan solo os habla un musiquero esporádico sin ningún propósito de descubrir ni santos griales, ni de ofender a esas personas con exquisita maestría en el tema.


“… Pues yo no sé cómo se hace una canción. Curiosamente, acabo de hacer una canción,  y si me dices hazla otra vez, ya no me sale. Es algo irrepetible…”

(Manolo García tertuliando sobre música y canciones  en el libro Vasos comunicantes de Bruno Galindo)


nota 2 *.- El cajón flamenco es una evolución del cajón afro-peruano que data sus orígenes en el s. XVII. A finales de los 70 del siglo XX, el guitarrista Paco de Lucía lo incorporó a la música flamenca creándose así una evolución de construcción y timbre del instrumento. En consecuencia, estableció una innovación extraordinaria para este género musical (y claro que sí, també la rumba catalana)


nota 3 *. – El protocolo digital Midi irrumpe en el panorama tecnológico sobre 1982, y evoluciona hacia objetivos que abarcan más allá de lo estrictamente musical.

Ahí van una par de enlaces con algo de info para quién le interese:  enlace 1  /  wikipedia


nota 4*.- Como puede que insista más adelante, las grabaciones las he ido realizando de manera aleatoria en el tiempo. Espacios de calma prestados de todos aquellos otros que ocupan los días. Si bien, los borradores de muchas de estas y otras canciones que se cobijarán en diferentes y próximas propuestas que nada tendrán que ver con la presente, fueron paridas durante un par de meses en los que me adentré obstinadamente en horas interminables de escritura e instrumentación. Ahora, mirado con la distancia, detecto que fue un antídoto para combatir ciertos acontecimientos vitales que me golpetearon por sorpresa provocando una vacuidad anímica sin precedentes. Pero que nadie se alarme, las composiciones de todas estas andróminas no serán una dramática trama griega que se extienda empalagosa como miel derramada.



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MANIFIESTO FANZINOSO DE UNA GRABACIÓN DILETANTE CAP.4

 DOMANDO MIEDOS      

                                    

Lunes tormentoso:

¿Quién necesita otra maldita canción en su vida? ¿Vale la pena, recelas, te resistes? Modorrismo paralizante… Lo olvido.


Mañana de un día par:

Ando combatiendo al síndrome de Diógenes. Me desprendo de algunas cosas y reorganizo otras. El polvo y los recuerdos en cajas deambulan aquí y allá. Una foto juntos. Ella ya no está. Siempre me decía: “lo que se lleva dentro hay que sacarlo”. El no pienses hazlo era su lema.

Presto atención a la letra de la música de fondo que suena en la radio: “El que es viu haurà de morir i cançó és sinónim de destí” (lo que está vivo deberá morir y canción es sinónimo de destino). Es Xarim Aresté, músico romántico con talento y duende a partes iguales.

Me embarro a la tentación con todas sus consecuencias. A “quatre grapes”



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lunes, 13 de abril de 2026

MANIFIESTO FANZINOSO DE UNA GRABACION DILETANTE CAP.3

PREMONITORIAS


Todo empieza en el día de decir adiós a alguien desempolvando los fogueados discos de los estantes. Saco el primero de la funda de cartón. Tras limpiarlo con un pequeño cepillo de terciopelo rojo y con sumo cuidado, lo aposento bajo la aguja del tocadiscos de madera que habita sobre la cómoda. Los altavoces emiten armonías musicales hacia el aire de media tarde con un sonido agradablemente orgánico. Me siento en la silla de cuero verde que ha hospedado decenas de culos en la casa familiar. Expulso el humo, apago el pitillo y me deleito con la diversidad de diseños de las diferentes portadas. Las dimensiones del formato han permitido realizar auténticas maravillas durante décadas*. Constato nuevamente como ya desde su época de mayor apogeo, la conexión buscada entre el argumento gráfico y sonoro se trabaja con sumo mimo, entrando en algunos casos hacia una simbiosis perfecta. Definitivamente, el grafismo de las carátulas que acompaña a la grabación sonora se manifiesta como una carta de presentación perfecta y crucial para su venta. 

Y es que la confirmación de la belleza del disco de vinilo, la podemos apreciar cuando vemos a nuevas generaciones de artistas románticamente empecinados en seguir publicando sus trabajos en este fantástico formato, posicionándose como un tenaz disidente contra la dictadura de la era digital.

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Nota * Os confesaré mi debilidad por las portadas de música jazz de los años 50 y primer lustro de los 60 (sXX). Esos diseños me embelesan. Fueron los inicios, y artes como la ilustración, pintura o fotografía eran llamadas a participar. 

La afición por el visionado de las cubiertas fonográficas, me ha llevado a investigar  sobre algunos de los hechos más renombrados desde los primeros días de su invención. Vamos a ello:


No voy a adentrarme en la historia del registro sonoro analógico y su reproducción con dispositivos de discos planos giratorios. El temario es demasiado extenso como para profundizar por aquí, pues deberíamos remontarnos hacia finales del s. XIX. Del fonógrafo al gramófono y de ahí al tocadiscos. Del disco de goma al definitivo vinilo, más resistente, de mayor capacidad y velocidad de rotación. Así que me centraré a “grosso modo” en el diseño artístico de sus carátulas a partir de ciertos momentos de inflexión relevante.

Alrededor de 1940 se crea un novedoso concepto para el empaquetado de los discos sonoros: “La Portada”. La flamante idea se basaba en implementar técnicas de diseño gráfico en las cubiertas, consiguiendo un mayor atractivo artístico en el producto final. (Hasta entonces, la simplicidad de su empaque era a base de papel de estraza con una obertura central). El hecho acontece en la sede de Columbia Records, y se dice que el responsable de ello fue un tal Alex Steinweis. Los álbumes digitales, empezando por el CD (años 80) y llegando a los actuales, siguen basándose en ese concepto. 

Se aproxima la década de los 50 y emergen jóvenes artistas que prescindiendo del Art-déco, se inspiran principalmente por aquella corriente que fue la Bauhaus alemana de los años 20 y su evolución hacia el expresionismo abstracto. Esto hace que den rienda suelta a su creatividad, plasmando brillantes y divertidas creaciones de geometría abstracta y colores intensos. Neil Fujita por ejemplo, trabajaba ese arte modernista en sus cuadros y posteriormente los utilizaba en los diseños para Columbia. Entre muchas otras, la fantástica Time out del músico Dave Brubeck. Fuera de esa órbita deambulaba también por aquellos despachos el dibujante Jim Flora y sus travesuras ilustradas.

Pero fue la discográfica Blue Note (especializada en Jazz) quien se posicionó a la delantera de la evolución y por tanto modernización del concepto gráfico. Allí se crearon tipografías estilísticamente innovadoras, siendo Red Miles su gran abanderado. Sirva como primerísimos ejemplos la espectacular The Rumploller de Lee Morgan, el Hub-tones de Freddie Hubbard o el posterior Midnight Blue de Kenny Burrell. Esa extraordinaria creatividad tipográfica, el uso de duotonos, encuadres y manipulación fotográfica, llevó a Miles a crear y desarrollar un estiloso e inconfundible diseño que marcó una época y un camino a seguir. El ingenioso fotógrafo y directivo alemán de Blue Note, Francis Wolff, fue su colaborador un largo tiempo. (Recomendadísimo un libro que pasó por mis manos una vez: “Jazz Covers” de Joaquim Paulo)

En consecuencia, todo un nuevo movimiento estilístico que llegó incluso al celuloide, convirtiendo los créditos de entrada de algunas películas en auténticas obras de arte.

Acabo de percatarme que también me ensimisman ciertas portadas de décadas posteriores. La psicodelia, crudeza y glam de lo 70’s (la cubierta de Ziggy por supuesto) continuando por una gran diversidad de etcéteras que llegan hasta nuestros días mereciendo ser detallados en otra ocasión. Incluso los descubrimientos de los trabajos creados por artistas de territorios fuera del anglosajón, incluido el nuestro, me han resultado bien curiosos. 

En fin, tampoco quiero sentar cátedra, pues no deja de ser puro divertimento melómano. El tema es tan extenso que daría para horas, tertulias y litros de tinta. Sin olvidar claro está, que cada persona atesora conocimientos, gustos y debilidades particulares. 


Por cierto, no tiene nada que ver… o quizás sí: 

Hace unos días visioné Sisters wiht Transistors, un excelente metraje relacionado más con la temática sonora que no gráfica. En él se desgrana la historia de varias mujeres talentosas, entre ellas Delia Derbyshire y Daphne Oram. Formaron parte de ese grupo de personas pioneras de la música concreta y electrónica. Apasionadas de las matemáticas, empezaron su andadura más interesante en los años 50 (s XX), llegando a trabajar como ingenieras de sonido en los laboratorios experimentales de la BBC. Aparte de diseñar técnicas y artilugios mecánico-electrónicos, estas dos mujeres llegaron a crear música y sonidos originales para radio, cine y tv. Desde la sintonía de la mítica serie televisiva “Doctor Who” a novedosos efectos para películas (las de James Bond, por ejemplo)


Detecto que podría seguir, divagar, seguir y seguir. Así que lo dejaremos aquí por ahora. 

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Como iba diciendo… los vinilos rotan en el tocadiscos de madera que habita sobre la cómoda. La amalgama de géneros protagoniza el repertorio. Acompaño la escucha con una ratafía, camisa rumbera, pitillos de liar, las gafas de cerca y las aventuras de John Dunbar entre las manos.

Tarde ociosa e inspiradora.


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(“John Dunbar” personaje del libro Basilísco de Jon Bilbao)

(Puedes encontrar información sobre la historia del empaque fonográfico en infinidad de libros y medios digitales, descubriendo en cada uno de ellos diferentes enfoques y nuevos datos. Ahí van un par de ejemplos:

https://apoloybaco.com/jazz/historia-de-la-portadas-en-el-disco-de-jazz/

https://www.jotdown.es/2015/06/las-mejores-portadas-de-la-historia-de-la-musica/ )




lunes, 6 de abril de 2026

MANIFIESTO FANZINOSO DE UNA GRABACIÓN DILETANTE CAP.2

 PROLOGISMOS


Aclaratorias   

El origen de la música, su evolución, influencia y diversificación en las diferentes culturas, así como la clasificación de géneros y subgéneros es tan mastodóntica, que no me toca a mí ni es el lugar adecuado para profundizar sobre este asunto. Lo que sí sé y puedo decir aquí, es que la música es el resultado de una ancestral y humilde manifestación artística abriendo sus brazos a cualquiera con voluntad de hablar y compartir. 


Prefacio (el porqué)


…” Allí te espero

en el momento en que la pluma conoce al papel,

en el instante en que mis frases me desnudan…”

(Músico de guardia / Quique González)


Domingo de un mes impar:

Aparte de eso que llaman la vida laboral y otros quehaceres que no vienen al caso, me convierto por momentos y desde chaval en un musiquero y un disfrutón de las composiciones musicales. En consecuencia, de sus grabaciones y posteriores mezcolanzas sonorizadas. El asunto (más allá del objetivo económico, la fortaleza anímica o el talento intrínseco que pueda tener cada uno y una) no va de ser una estrella ansiada de fama con miles de likes. Va de crear, espantar demonios, de agitar, compartir y liberar emociones. Unas voladuras ocasionales por encima del razonamiento organizado, que por sí solas ya resultan una evidente reivindicación vital.

Me posiciono entre aquellas personas que dicen creer en eso que llamamos música, como un arte que va más allá del puro entretenimiento. Un efímero y maravilloso disparate no tangible que juguetea con la física del aire. Esa proyección es acogida por nuestros sistemas auditivos desarrollando instintivos deleites cerebrales (por no llamarle alma, vocablo manido a lo largo del tiempo). 

A cierta gente ese disparate no tangible nos elige y se nos adentra en las entrañas como un virus. Te rindes a ello, lo escudriñas, lo disfrutas, renuncias a otros intereses y lo estudias a tu manera. Te acercas, te dedicas, te alejas, lo despechas y te vuelves a acercar. En algún momento empiezas a utilizarlo para crear paraísos artificiales que te aportan una escapatoria hacia algún lugar físico / místico / emocional sin parangón. Es como cuando te atrae una persona, un espacio, un perfume… Aunque nos empecinemos en echar mano al manual del razonamiento, es puro Instinto.

(El Mingus)


“… Pero el arte es algo muy poderoso. En según qué frecuencias reverbera desde la ficción en usted, vibra en la misma longitud de onda que la realidad, y durante un tiempo, nosotros estamos allí y esos mundos que no existen son nuestro mundo… “

(In the bleack midwinter: elegía a Tom Shelby / Por Pedro Narcob)


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